domingo, 27 de abril de 2008

ARABISMOS EN EL HABLA CANARIA

Algunas palabras árabes han sido adoptadas por el léxico español de Canarias. Estos arabismos se pueden clasificar según su origen, en directos e indirectos.
Los arabismos directos provienen principalmente de los moriscos esclavos en las islas en el siglo XVI, principalmente en las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote; mientras los indirectos, se recoge del castellano y el portugués durante la colonización.

a) Arabismos directos
- Majalulo: dromedario desarrollado y apto para trabajar.
- Aljaba: caja pequeña, normalmente de forma cilíndrica, que se fabrica con madera, hojalata y, a veces, con cuero, y que el cazador lleva habitualmente es un costado, y que le sirve para transportar el hurón durante la cacería (La Palma).
- Aljaraz: campanilla que llevan al cuello las cabras, ovejas, hurones, etc.”
- Almogrote: típica y popular pasta, elaborada esencialmente con queso curado, ajos y aceite, y que sirve, por lo general, de acompañamiento al pan (Gomera).
- Chafariz: manantial.
- Dula: turno, vez, tiempo, época, temporada (principalmente en lo referente al reparto de agua.
- Zálamo: bozal.

b) Arabismos indirectos
- Acequia: canal de riego o de drenaje.
- Alacena: tipo de armario.
- Albacora: especie de atún.
- Albafara: cierto pez de los escualos.
- Albazul “pieza de madera que transversalmente limita el leito en las barcas de pesca”.
- Alcancía: hucha.
- Alefriz: tabla que forma el suelo de la embarcación.
- Alforza: pliegue que se hace en ciertas prendas bien como adorno, bien para reducirlas.
- Alhorra: plaga de color oscuro que afecta a los cereales y legumbres”.
- Aljibe: depósito para guardar agua.
- Almagre: clase de tierra rojiza, utilizada en cerámica.
- Almanaque: calendario.
- Almirez: mortero para machacar.
- Almud: medida de superficie y de áridos.
- Arrife: terreno árido e improductivo.
- A(tarjea): canal de riego.
- Celemín: medida de capacidad y superficie.
- Cenefa: lista de tela, madera o escayola sobrepuesta, con fines decorativos.
- Falleba: cerradura (fechillo) de la puerta.
- Fanega: medida de capacidad y de superficie”.
- Toronjil: clase de hierba medicinal, empleada por sus propiedades estomacales y antiespasmódicas”.
- Zalea: trozo de tela o piel curtida que se coloca sobre el somier para evitar que se estropee el colchón.

ENLACES:
UNAS NOTAS SOBRE EL HABLA CANARIA
AMERICANISMOS
GUANCHISMOS
LUSISMOS
ANGLICISMOS

Ilustración de Eduardo Millares Sall: Cho Juaá y Pepe Monagas
EUGENIO EGEA MOLINA


DOMINGO RIVERO GONZÁLEZ (1852-1929)

EUGENIO EGEA MOLINA

Poeta de creación tardía que llevó su silencio, discreción y modestia a su breve obra, conocida muchos años después de su fallecimiento

Natural de la ciudad de Arucas (Gran Canaria), donde ve la luz el 23 de marzo de 1852.
Sus padres fueron Juan Rivero Bolaños y Rafaela Mª González Castellano; siendo primo hermano del escritor y apóstol del árbol Francisco González Díaz, y tío abuelo del poeta del Atlántico Tomás Morales Castellano, al que admiraba y resaltó en sus poemas (“y acaso el nombre de poeta sea / más grato para ti, junto al de hermano.”)
Los primeros estudios los realizó en el Colegio San Agustín, institución de referencia en la formación de la intelectualidad isleña del momento. Entre 1870-1873, tras una breve estancia en París, se traslada a Londres donde entró en contacto con la literatura inglesa, incluso tradujo algún poema. En años posteriores (1871-1881), realizó estudios de derecho en Sevilla y Madrid.
De vuelta a su isla natal, se inscribe en el Colegio de Abogados y en 1884 obtiene una plaza de registrador de la propiedad. En 1886 ejerce como relator de la audiencia, hasta el año 1904 en que es nombrado secretario.
En el año 1885, se casó con Mª de las Nieves del Castillo-Olivares Fierro, con la que tuvo siete hijos.
Su dedicación poética aparece tardíamente (“y nació, triste y tardía, la flor de mi poesía”) a sus 47 años y ya empezado el siglo XX, a partir de aquí y durante unos pocos años publica algunos pocos sonetos en la prensa.
Su obra no aparece recogida en libro hasta unas décadas después de su fallecimiento, gracias a la labor recopilatoria del escritor y profesor Eugenio Padorno. En esto tuvo mucho que ver su modestia y discreción:
“Nunca aspiré a la gloria, ni me atrajo / de la fama estruendo, / ni soñé que mi nombre / pueda en su libro recoger el tiempo. / De esa ambición mi corazón no sabe.
Asimismo, hace esta declaración en “A mis versos”:
“No será. Unió nuestra suerte / del dolor la excelsitud: / tendremos la misma muerte / y ¡ojalá! el mismo ataúd”.
Por todo ello, Domingo Rivero es un poeta desconocido no sólo en las islas sino en todo el territorio español. Uno de sus poemas es de gran belleza y calidad, el titulado “YO, A MI CUERPO”:
¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo?;
¿por qué con humildad no he de quererte,
si en ti fui niño, y joven, y en ti arribo,
viejo, a las tristes playas de la muerte?
Tu pecho ha sollozado compasivo
por mí, en los rudos golpes de mi suerte;
ha jadeado con mi sed, y altivo
con mi ambición latió cuando era fuerte.
Y hoy te rindes al fin, pobre materia,
extenuada de angustia y de miseria.
¿Por qué no te he de amar? ¿Qué seré el día
que tú dejes de ser? ¡Profundo arcano!
Sólo sé que en tus hombros hice mía
mi cruz, mi parte en el dolor humano.

En el mes de septiembre de 1929, murió en Las Palmas de Gran Canaria.


ANTOLOGÍA SOBRE DOMINGO RIVERO:
- Eugenio Padorno. En el dolor humano. Ed. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (1998, reed. 2002).
- Francisco Brines. Domingo Rivero. Yo, a mi cuerpo. Edit. Acantilado (2006)
- Antonio Becerra. Domingo Rivero. Antología Poética. Edit. Anroart