martes, 3 de abril de 2012

TOLLOS EN SALSA

Los tollos son tiras de cazón, especie de tiburón o marrajo, secadas al sol
INGREDIENTES:
1 kilo de tollos
600 gr de tomates
300 gr de cebollas
1 cucharada de pimentón
1 chorro de vinagre
1 cabeza d ajo
1 hoja de laurel
1 manojo de tomillo
Sal gorda
Dos cucharadas de azafrán
Foto FEDAC
Agua
Aceite
 
Vino blanco
Pimienta roja, al gusto

MODO DE PREPARACIÓN:
Ponemos los tollos en remojo la víspera de la elaboración de la receta, cambiaremos el agua y los lavaremos bien antes de cocinarlos. Para su preparación, los tollos se secan y se trocean.
Se prepara un majado con ajos, sal gorda y pimienta, pimentón, un chorro de vinagre, vino blanco y aceite. Este se vierte en un caldero, al que se añaden bien picados, los tomates, las cebollas, el pimiento y las especias.
Hecha la salsa, se agregan los tollos cortados cubriéndolos con agua
Para preparar la salsa se fríen los ajos, añadimos la cebolla, picada, el tomillo y laurel. Luego añadimos el pimiento y los tomates. Hecha la salsa, se agregan los tollos cortados, se cubren con agua y le ponemos un chorro de vinagre, aceite, pimienta roja y sal. Dejándose al fuego una media hora.
Opcionalmente, se le pueden poner migas de pan para que coja mayor consistencia.
Se acompañan, preferentemente, con papas sancochadas (guisadas).

NOTA: abajo en COMENTARIOS (pulsar para ver) tienes otra receta para preparar tollos en mojo verde.

 

jueves, 8 de marzo de 2012

MAGDALENAS DE GOFIO


Cantidades para unas 20 magdalenas

Ingredientes:
2 y 1/2 taza harina (350 grs.)
1 y 1/2 taza gofio de millo tostado (210 grs.)
1/2 taza azúcar moreno (95 grs.)
1 y 1/2 taza azúcar blanco (285 grs.)
3/4 taza yogur natural (150 grs.)
1/2 taza aceite (120 ml.)
3/4 taza leche entera (180 ml.)
3 huevos
Foto de la autora
1 cucharadita de vainilla (si es en polvo 3 gr., si es líquida 5 ml.)
1 pizca de sal
4 cucharaditas de polvos royal de hornear (12 grs.)


Preparación:
 Poner en un cuenco, previamente mezclados, la harina, el gofio, los polvos de hornear y la sal; en otro, poner los huevos, el aceite, el yogur, la leche, los azúcares y la vainilla y batir bien con la batidora eléctrica. Una vez que estén bien mezclados, añadir los ingredientes secos poco a poco y batir a velocidad baja o a mano con pala de madera.
Llenar las cápsulas 3/4 de su capacidad e introducir en el horno, previamente calentado, a 170º unos 15 minutos. Comprobar que estén hechas por dentro antes de sacarlos, pinchándolos con un palo o varilla metálica, si sale limpio el palo es que ya están.
Retirar y dejar enfriar.
Derretir un poco de chocolate de cobertura y poner por encima de la magdalena, bien en forma de líneas o con una cuchara pequeña dejando caer encima del copete para que la cubra. Si se prefiere, también se puede espolvorear con azúcar glass.

LEILA LÓPEZ ESPINO

jueves, 26 de enero de 2012

PLÁTANOS CON RON Y CARAMELO

Ingredientes
8 plátanos pequeños de Canarias (con manchas en la cáscara)
50 g de azúcar
1/3 taza de ron
1 cucharada de mantequilla

Procedimiento
Pelar los plátanos, quitar las hebras de alrededor y rebozarlos con el azúcar.
Derretir la mantequilla en una sartén antiadherente y dorar los plátanos, a fuego suave, durante 5 minutos por cada lado.
Disponer los plátanos en una fuente, calentar el ron, verter sobre los plátanos y flambear. Servir al momento.

sábado, 21 de enero de 2012

SANCOCHO CANARIO

El verbo sancochar se trata de un cultismo que se mantiene en el habla canaria, su significado es el de preparar algún alimento en agua hirviendo (guisar); pero al hablar de sancocho nos referimos a un plato concreto, el que vamos a presentarte a continuación:
 
Para 6/8 personas

Ingredientes
1 kg de cherne salado
1 kg de papas
1 kg de batata amarilla
6 huevos

Preparacion
Se pone el pescado a desalar unas 12 horas antes, cambiándole el agua 2 o 3 veces.
Pelar la papas y las batatas, cortarlas a trozos grande, ponerlas en una olla alta, encima colocar el pescado troceado y guisar hasta que las papas y batatas estén tiernas.

Los huevos se sirven duros (sancochados), en agua hirviendo, durante diez minutos desde que empieza a hervir.


Se sirve conjuntamente, con mojo y pella de gofio.

Ingredientes para el mojo picón :
Media cabeza de ajos 1 cucharada de cominos molidos
1 cucharada sopera de pimenton dulce
1 pimienta picona (de la putamadre) (guindilla)
Sal gorda
1/4 de taza de vinagre
1 taza de aceite de oliva

Preparacion:
Pelar los ajos, ponerlos en el almirez con la sal gorda y machacar hasta conseguir pure, añadir la pimienta sin pipas y troceada, seguir machacando, añadir el comino y el pimentón, mezclar bien los ingredientes, incorporar poco a poco el aceite hasta obtener una pasta cremosa y para terminar el vinagre. La textura debe ser de una crema fina no muy espesa.

Ingredientes para la Pella de Gofio:
400 gr de gofio de millo
Agua
Sal y azúcar al gusto

Preparacion
Poner el gofio en una hondilla, poner la sal y el azúcar, añadir agua poco a poco y mezclar. Se amasa el gofio con la mano, se debe obtener una masa parecida a una masa quebrada, que se pueda manejar y quedar sólida a la que se da forma de rulo de unos 6 cm de diámetro.

Para servir el sancocho, se escurre el pescado, las papas y las batatas, se colocan en una bandeja, el pescado en el centro y las papas, batatas y huevos duros alrededor.
Se ponen el mojo picón en una hondilla, y la pella de gofio se presenta cortada en rodajas.
La pella puede incluír otros ingredientes (queso tierno de cabra escachado, plátano escachado, almendras, pasas...), al gusto de cada uno.

ENLACES RELACIONADOS:
- Mojos canarios
- Pellas de gofio

lunes, 2 de enero de 2012

ASENTAMIENTO DEL APELLIDO MARRERO EN LOS VALLES DE LA LAGUNA (I)

La Laguna 1888. FEDAC
Pese a que en la actualidad son muchas las personas que portan el apellido Marrero en los valles de La Laguna, la documentación nos hace pensar que la difusión del mismo se debe de manera fundamental a una única familia, cuyo rastro hemos seguido a partir del padrón de 1900. Para realizar un análisis riguroso de los habitantes de la zona a lo largo del siglo XIX los padrones municipales han sido nuestra fuente, pero con el fin de entroncar esta familia a través de tiempos pretéritos, nos hemos servido de los libros sacramentales de matrimonios y nacimiento, de testamentos y cartas de dote. Esta documentación mostrará la movilidad que este apellido tuvo hasta asentarse en los valles laguneros.
Sin embargo, no es motivo de este trabajo centrarnos en la prolífica descendencia que ha ido dispersándose por los valles a lo largo del siglo XX, sino analizar las familias de Marreros que habitaron la zona en el siglo anterior. Fueron exclusivamente mujeres las que vinieron de puntos limítrofes para contraer matrimonio y fijar su residencia de forma definitiva en Valle Jiménez, que será el lugar en el que aparecerán inscritos todos los Marrero a lo largo de esta centuria. Todas ellas tienen el mismo tronco y origen familiar que iremos desgranando seguidamente hasta concluir en la cuna de este apellido en la isla de Tenerife:

1. En el padrón de 1851 encontramos la primera mujer Marrero afincada en el referido término:
Casa 7.
Cristóbal Quintero, 40 años, casado.
Francisca Melián, 34 años, su mujer.
  Hijo:
Juan, 16 años, soltero.

2. Será el padrón de 1859 el que nos confirme el segundo apellido de Francisca Melián:
Casa 19.
Cristóbal Quintero Díaz, 49 años, casado. Propietario
Francisca Melián Marrero, 42 años, su mujer.
  Hijo:
Juan, 25 años, soltero.
Cristóbal Quintero Díaz y Francisca Melián Marrero casaron en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de La Laguna en 1832. Allí se indica que la contrayente es hija de Juan Melián y Antonia Marrero. Este matrimonio casó en 1803 en Taganana y en su inscripción matrimonial se indica que Juan es natural de Valle Jiménez y que Antonia Marrero procede de Taborno, donde viven sus padres Juan Francisco Marrero y Francisca Afonso. A esta pareja nos referiremos posteriormente.

3. Junto a esta familia encontramos una nueva Marrero en el padrón de 1860, Tomasa Marrero:
Casa 19.
Cristóbal Quintero Díaz, 49 años, casado. Propietario
Francisca Melián Marrero, 42 años, su mujer.
  Hijo:
Juan Quintero Melián, 26 años. Casado.
Tomasa Marrero, 22 años. Su mujer.
La suegra y la nuera son primas hermanas, como indica la inscripción del enlace de Juan Quintero Melián y Tomasa Marrero Pérez, celebrado en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de La Laguna en 1859, en la que se indica que Tomasa es hija de Gregorio Marrero Afonso y Rosa Pérez. Sobre ellos también volveremos más adelante.

4. Serán estas dos mujeres las únicas que figuran inscritas en Valle Jiménez hasta 1900. En el padrón correspondiente a ese año tenemos los siguientes datos:
Casa 8.
Francisca Melián Marrero, 90 años, viuda. Cabeza de familia. Propietaria.
Casa 30.
Tomasa Marrero Afonso, 60 años, viuda. Cabeza de familia. Jornalera.
María Quintero Marrero, 40 años, hija, soltera[1].
En este documento que recoge el vecindario de los Valles en 1900, figuran ya afincados los Marreros que son el origen de las posteriores generaciones que han habitado y habitan estos lugares:
Casa 2.
Testamento de Benito Marrero. Foto del autor
Antonio Marrero Afonso, 49 años, casado. Cabeza de familia. Jornalero.
Juana Melián López, 40 años, su mujer.
  Hijos:
Pedro Marrero Melián, 9 años.
Nicasio Marrero Melián, 7 años.
Francisco Marrero Melián, 6 años.
Segundo Marrero Melián, 4 años.
Justo Marrero Melián, 3 años.
Una hermana del cabeza de familia anterior había fijado ya su residencia en Valle Jiménez en este momento y éstos son sus datos:
Casa 18
Francisco Melián López, 32 años, casado. Propietario.
Dolores Marrero Afonso, 40 años, su mujer.
  Hijos:
Candelaria Melián Marrero, 5 años.
María Melián Marrero, 2 años.
Los Marrero Afonso o Marrero González, como ahora veremos- no llevaban mucho tiempo viviendo en la zona este año de 1900, si atendemos al hecho de que de ellos no hay información alguna en el padrón de 1889. Tendremos que servirnos de otra fuente para sacar un dato que nos ayude a aproximar en el tiempo el momento en que esta familia pasa a residir en Valle Jiménez, los libros sacramentales de nacimiento. De este modo, en la inscripción de bautismo de Francisco Marrero Melián en la parroquia de Santo Domingo de La Laguna se lee que es hijo de Antonio Marrero y González y Juana Melián López, casados en los Remedios y que sus abuelos paternos son: Pedro Marrero y Doria y Francisca González Pérez.
Antonio Marrero Afonso y Dolores Marrero Afonso llevan el apellido de su abuelo, el citado Gregorio Marrero Afonso, porque, como indica la inscripción de Francisco Marrero Melián, son, en realidad, Marrero González.
Tenemos poca información de Pedro Marrero Doria y Francisca González Pérez, gente ésta que vivía en las Montañas, como habitualmente se señalaba para referirse a los pagos de El Batán, Taborno, Las Carboneras, etc. Sabemos, eso sí, que casaron en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de La Laguna en 1850. La inscripción matrimonial nos permite conocer que Pedro Marrero Doria y Tomasa Marrero Afonso (o Pérez), mencionada con anterioridad, son hermanos e hijos de los dos matrimonios que contrajo Gregorio Marrero. Éste nació en 1789 en Taborno y fue bautizado como Gregorio Antonio Marrero Afonso en la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves de Taganana. Residió en el mencionado lugar con sus padres hasta 1814, año en que casa en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de La Laguna, con Francisca Antonia Doria, de la que era primo segundo. Se traslada a Las Carboneras de donde era natural Francisca. Fallecida ésta, contrae segundas nupcias con Rosa María Pérez, también en la misma parroquia lagunera en 1828. El resto de su trayectoria vital tuvo lugar en el citado pago de Las Carboneras. CONTINUA (picar aquí)

NOTAS
[1] María es la hija mayor del matrimonio formado por Juan Quintero y Tomasa Marrero. Por el padrón de 1875 conocemos el nombre de los hijos habidos hasta el momento: María, 14 años; Cristóbal, 11 años; Gregorio, 5 años; Francisco, 3 años; Juan, 1 año.

Dr. JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ MARRERO
Correo-e: toglez@ull.es
Universidad de La Laguna



[1] María es la hija mayor del matrimonio formado por Juan Quintero y Tomasa Marrero. Por el padrón de 1875 conocemos el nombre de los hijos habidos hasta el momento: María, 14 años; Cristóbal, 11 años; Gregorio, 5 años; Francisco, 3 años; Juan, 1 año. 

ASENTAMIENTO DEL APELLIDO MARRERO EN LOS VALLES DE LA LAGUNA (y II)

INICIO (picar aquí)
...//
Precisamente, la documentación obtenida de Gregorio Marrero nos ofrece las siguientes pistas de su familia: por sus matrimonios conocemos que es hermano de Antonia Marrero, a la que habíamos hecho referencia más arriba, hijos ambos de Juan Francisco Marrero y de Francisca Afonso y de su inscripción de bautismo sacamos el nombre de sus abuelos, Juan Marrero y Magdalena de Rojas.
Juan Marrero y Magdalena de Rojas (o Vélez) casaron en Taganana en 1732. Su inscripción matrimonial nos proporciona la filiación del contrayente como uno de los hijos de la numerosa prole de Luis Marrero y Antonia Delgado (o de Vera), matrimonio que vivía en Las Carboneras. Esto lo confirma también el matrimonio que celebraron en Taganana en 1701, donde se apunta que Luis Marrero era viudo.
Parroquia de los Remedios de La Laguna. FEDAC
Luis Marrero es hijo de Juan Marrero y María Suárez, casados en la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en 1662. Este Juan Marrero residió en Las Carboneras, lugar a partir del que su vasta descendencia difundió el apellido a los pagos limítrofes, como hemos venido señalando. Hizo testamento el día 23 de enero de 1686 y señala los siguientes hijos habidos en su matrimonio con María Suárez[1]: María Suárez Marrero; Ana Suárez; Juan Marrero; Miguel; Sebastián; Pablo; Luis; Cristóbal; Domingo y Catalina (fol. 29v). Como él mismo dice en su testamento, adquirió numerosos terrenos en El Batán y en Las Carboneras; otras propiedades, como una casa baja en la Calle Fagundo en La Laguna, las recibió en 1662 como parte de la dote que le correspondía a su esposa (fol. 30); y de otras heredó una pedazo, como la casa de la Calle del Trigo en La Laguna que heredó de Pablo Marrero, su padre, y que acabó comprando a su hermano Cristóbal Marrero (fol. 31). Pero, además de eso, señala lo siguiente: Item tengo en los Batanes las tierras que me tocaron por legítima de mis padres que son libres de tributo… (fol. 31).
Quiere esto decir que sus padres residieron en la zona, hecho confirmado por Eff-Darwich Peña cuando considera a Pablo Marrero el primer Marrero en habitar “unas tierras onde diz los Batanes…[2]. Pablo Marrero casó en 1618 con Juana Rodríguez en La Victoria, de donde era natural la contrayente. Este matrimonio procreó tres hijos varones: Cristóbal Marrero, el primogénito y el único que nació en La Victoria. Casó con María de Sosa en la iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios de La Laguna; el citado Juan Marrero; y Gonzalo Marrero Hernández, que casó en dos ocasiones, primero con la viuda Juana Rodríguez en la parroquia de San Marcos de Tegueste y después con María Perera en la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios de La Laguna. Los hijos de este matrimonio casaron en las dos parroquias laguneras.
Las siguientes referencias nos permiten situar, en el tiempo y en el espacio, los antepasados de Pablo Marrero, aunque ninguno de ellos vivió en los valles laguneros a tenor de los datos que manejamos, sino en Tegueste y La Laguna. Es hijo de Benito Marrero y Juana Bautista, porque así lo señala la memoria de testamento hecha por su padre el día 20 de octubre de 1601. La carta dotal otorgada por los padres de Juana Bautista, Blas Núñez y Leonor González, el día 2 de abril de 1578 nos indica la fecha aproximada de la boda. Benito declara que de dicho matrimonio Hubimos y procreamos por nuestros hijos legítimos y de legítimo matrimonio a Leonor, Magdalena, Juan, Beatriz, María, Catalina, Francisco y Pablo (ff. 536v-537). Antes de él debieron fallecer otros los dos hijos primogénitos del matrimonio, Sebastián y Andrés, pues su inscripción de bautismo se encuentra en la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna, ambos en 1579. Por último, Benito Marrero reconoce que es hijo legítimo de Sebastián Marrero y Magdalena Rodríguez (fol. 335v).
Sebastián Marrero hizo dos testamentos: uno, el día 3 de agosto de 1558, en el que declara que es hijo de Juan Martín Marrero y Beatriz Marrero y que, encontrándose enfermo, pide que sus hijos, Beatriz, Juana y Benito, por ser menores, queden bajo custodia de su esposa, Magdalena Rodríguez. El otro, el día 9 de septiembre 1560, añade un hijo más: Sebastián. De sus padres, Juan Martín Marrero y Beatriz Marrero, hay mucha más información. Beatriz Marrero nació en Portugal y es, con casi toda probabilidad, la hija mayor de Gil Marrero y Constanza Antonia. Casó en La Laguna en 1514, puesto que su carta dotal otorgada por sus padres tiene fecha de 12 de febrero de 1514. Su marido es el también portugués João Martins Barreiro, que en su testamento, en 1543, firma como Juan Martín Marrero, cuyo poder adquisitivo fue creciendo gracias a la compraventa de ganado y a la agricultura, como puede comprobarse en los diversos protocolos de la época que han sido publicados. A su muerte, poseían terrenos en diversos lugares de la isla, como Tacoronte o Tegueste.
Beatriz falleció en La Laguna en 1577 y dejó diez hijos, de los que sólo dos mujeres no casaron y murieron sin sucesión. Sus padres, Gil Marreiro –castellanizado después Marrero- y Constanza Antonia, pertenecen al numeroso grupo de pobladores portugueses, dedicados, casi de manera general, a la agricultura y la artesanía, que llegan a Tenerife hacia el año 1501. Carecemos de datos personales que nos permitan profundizar un poco más en su vida antes de llegar a las Islas Canarias. Tendremos que esperar, sin embargo, a su fallecimiento para saber, gracias a su testamento, el nombre de su padre, Gil Marreiro, y otros dos datos importantes: su origen portugués y su procedencia cuando partió para Tenerife.
Pensamos que la llegada de la familia Marrero a Tenerife tuvo lugar durante el año 1501, porque el nombre de Gil Marrero aparece por primera vez registrado el día 18 de octubre de 1503 en el libro I de las Datas Originales del Adelantado Alonso Fernández de Lugo en referencia a unas tierras entregadas a él dos años atrás. En el cuaderno número 12, 599-63, se conceden unas tierras a Gil Marrero:
Yo el Adelantado don Alonso Fernández de Lugo, Adelantado de las yslas de Canaria, digo que por quanto yo por virtud de los poderes que tengo de sus altezas, di en repartimiento e por vezindad a vos Gil Marrero, vnas tierras que fueron de Gonzalo, criado de Pedro de Benítez, puede aver dos años en Tacoronte, como pareçerá por otro mi alualá, e por quanto vos el dicho Gil Marrero aveys labrado e benefiçiado las dichas tierras, que mando a Guillén Castellano e a Lope Hernández, repartidores, que vos den en las dichas tierras noventa fanegas, e vos las señalen. E mando al escrivano que vos la asyente en el libro del repartimiento. Fecho a xviii de otubre de mi ivdiii años. Que digo que vos den setenta hanegas de senbradura.- El Adelantado[3].
También se le concedieron a Gil Marrero, como vecino de Tenerife, solares en La Laguna donde fabricó su casa en la calle del Agua. Uno de estos solares fue utilizado en la dote de su hija, Beatriz Marrero, cuando contrajo matrimonio con João Martins Barreiro. El matrimonio de Gil Marrero y Constanza Antonia se rompe con el fallecimiento de ella en 1515, año en que nació su último hijo, Lorenzo. Sin embargo, Gil no le sobrevive mucho tiempo, porque en la siguiente mención que los escribanos hacen de su nombre se encuentra enfermo. En 1516, hace su primer testamento, concretamente en 24 de febrero, y reconoce tener bienes en Castilla y en la villa de la Raposeira, en Portugal, de donde admite ser natural. Desconocemos cuál fue su estado de salud durante sus últimos años, sobre todo si tenemos en cuenta que en 20 de septiembre de 1518 otorga su segundo testamento estando enfermo:
Gil Marrero, ve., hace testamento por estar enfermo. Desea ser sepultado en el monasterio de San Francisco de la villa de San Cristóbal, donde está enterrada su mujer Constanza Antonia, difunta…Establece por sus albaceas y testamentarios a Ruy Gómez, a Juan Martín, su yerno, vs. …Nombra por herederos de sus bienes así en Tenerife como en Portugal, por iguales partes, a Vicente, Beatriz Marrera, Juan, Gonzalo, Gil y Lorenzo, sus hijos. Dice que es informado de que tiene un hijo chiquito, de teta en una mujer que se dice el Ama, el cual no tiene por cierto ser su hijo, pero por descargo de su conciencia, manda que le den a su madre, para ayuda a criarlo, medio cahíz de trigo, y al niño una vaca de las que al presente tiene; pero si el niño falleciera antes de cumplir 14 años, que la vaca, crianzas y multiplicaciones de ella las hereden sus hijos por iguales partes[4].

La llegada de tantos emigrantes portugueses, en un número tan elevado o más que el español, no perseguía aventura ni conquista, sino la búsqueda de nuevas tierras en las que seguir ejerciendo sus labores tradicionales. En este marco debe encuadrarse la familia Marrero a la que hemos dedicado las líneas anteriores.


Dr. JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ MARRERO
Correo-e: toglez@ull.es
Universidad de La Laguna


[1] María Suárez casó en segundas nupcias en 1690 en la parroquia de Nuestra Señora de Los Remedios.
[2] Vid. A. I. Eff-Darwich Peña, 500 años de historia del pago de Los Batanes, La Laguna 2005, p. 96.
[3] E. Serra Ráfols, Las datas de Tenerife. Libros I a IV de datas originales. Fontes Rerum Canariarum XXI. Libro I de datas originales, Cuaderno 12º, La Laguna, 1978, p.130.
[4] Fol. 433r.- Leg. 595. Vid. M. Padrón Mesa, Protocolos de Juan Márquez (1518-1521), Iª Parte, La Laguna, 1993, pp.77-78.

jueves, 22 de diciembre de 2011

TRUCHAS DE GARBANZAS

Una receta de truchas original y tradicional, de procedencia de la isla de Lanzarote, para saborear en esta época navideña. Desde hace años, vengo haciéndolas, tomando el testigo de mi madre Mercedes Egea Manrique de Lara, quien me la transmitió.
Anoto, que aunque el ingrediente principal pueda sonar extraño y llevar a una idea equivocada, les comento que su sabor es exquisito, su sabor para nada tiene que ver con el que asociamos a los garbanzos/as; pues se trata de un dulce o postre.
 
Ingredientes:
Un bote de garbanzos de 500 grs.
Dos sobres de obleas, normales.
Matalahuva (anís)
Licor de anís seco
Canela
Ralladura de limón
300 grs. azúcar blanca (puede añadirse para golosos)
Ázucar glass 
 
Preparación:
La preparación del relleno de las truchas debe hacerse con un día o dos de antelación, para que los ingredientes reposen y cojan toda su sustancia y queden más sabrosas (como los platos de cucharas que de un día para otro siempre saben mejor).
Se cogen los garbanzos y se lavan bien, una vez escurridos y secos se pican o muelen en la “undostres” o “moullinex” de toda la vida, la pasta resultante se pone en un recipiente que después puedas meter en la nevera, se le añade la matalahúga (anís), el azúcar blanco, la canela, la ralladura de limón y un chorrito de anís seco. La mezcla de ingredientes debe seguir este orden, pues las distintas especies van tapando el sabor de la anterior y hay que conseguir un equilibrio entre todas.
Una vez hecho esto, se deja reposar en la nevera un día o dos, se saca del frigorífico y se deja que la masa pierda el frío y se procede a rellenar las obleas.
En el aceite en donde se vayan a freír las truchas, mientra se calienta ponerle la corteza de limón (solo la parte amarilla, pues si se  conjuntamente con la blanca amarga el aceite y, a la vez, las truchas) una vez caliente el aceite, retirar las cortezas de limón y proceder a freírlas.  
Se fríen como otras truchas o empanadillas de las muchas variedades que tenemos. 
Cuando estén completamente frías, se espolvorean con azúcar glass.
 
Espero que te guste y si te animas que las disfrutes.
 
ENLACES RELACIONADOS:
Truchas de batata
Truchas de mamá Teodomira
 
EUGENIO SEGURA EGEA
 

jueves, 8 de diciembre de 2011

GALLINA TRUFADA. Más que una receta tradicional navideña y una versión actual

A todas las abuelas y madres que han dado sentido a la navidad (y muchísimo más)
Con las navidades, vienen tantas y tantas cosas; cosas especiales y diferentes a las que pasan durante el resto del año. Tiempo en que, desde el sentimiento cristiano, se enaltece el nacimiento de Jesús que se materializa en la unión de todos.
Momentos de alegría y reunión, pero también de nostalgia y recuerdo; compartir con las personas queridas, juntarnos para la celebración. También, acordarnos de los que no están y ya no pueden compartir con nosotros (siempre vivos en el recuerdo). Pero, ahí está su legado, manteniéndolo como lo hicimos con ellos y, ante todo, resaltando la alegría de reunirnos y disfrutar en familia.
Hay cosas muy señaladas que perviven y se mantienen de año en año, exclusivas para estas fechas. En nuestra familia, desde nuestras bisabuelas, ha pervivido la gallina trufada: una suculenta y exclusiva comida para estos dias; de cierta dificultad y muy laboriosa, como se entendía que tenía que ser en un día muy especial. Nuestras abuelas y madres valoraban la suma importancia que tenía ese día, y para ello no escatimaban arte, esfuerzo y cariño, como ingredientes básicos y en altas dosis, para que no faltara lo mejor y lo más exquisito en la mesa familiar.
Todo un ritual que comenzaba los días previos, el cacharrerío y el zafarrancho se apoderaban de la cocina en que trabajo, dedicación y mimo siempre han dado fruto; convirtiendo la mesa en algo sublime y, sobre todo, repartiendo unión y amor a su alrededor.
Acerca de la gallina trufada, es difícil determinar su procedencia exacta, pues prácticamente se da en muchas comunidades de España, aunque con pequeños matices diferenciadores que no modifican lo esencial. Concretamente, en Canarias no es habitual, pero si podemos constatar que desde nuestras bisabuelas (Mª Dolores Poggio -mamá Lola- y Mercedes del Castillo-Olivares –abuela chica-) hasta la actualidad, viene siendo tradición familiar. Añadiendo que su descendencia femenina transforma la cocina en arte; incluso más allá, del estómago de donde pasa al espíritu.
Las primeras gallinas trufadas que degustamos durante muchos años se debieron a nuestra abuela Carmen Manrique de Lara y nuestra tía abuela Magdalena Poggio, grandes cocineras, que pasaron el testigo a tías y primas.
RECETA TRADICIONAL:
Ingredientes
- 1 gallina (con sus menudillos, aparte)
- ½ kg. carne de vaca
- ½ kg. carne de cerdo
- 200 gr. jamón serrano
- 100 gr. tocino
- 2 huevos duros y 2 crudos
- 4 trufas
- 1 manojo de perejil
- Ajo
- Pimienta negra
- Nuez moscada
- Pan rallado
- Sal
- 2 cebolla
- 1 tomate
- 1 vaso de vino de jerez
- Garbanzos
Después de desplumar y deshuesar la gallina (en la actualidad, esto se puede hacer en la carnicería): se muelen las carnes de vaca y de cerdo, se corta en tiras el jamón serrano y el tocino, los huevos duros y las trufas se trocean, el perejil y el ajo picados, una cebolla rallada, los menudillos (interior del ave: hígado, mollejas…) se aderezan con sal, pimienta negra, nuez moscada, 2 huevos crudos batidos y pan rallado.
Con lo anterior, utilizando las manos, se hace una mezcla y cuando queden los ingredientes salteados y repartidos, procedemos a rellenar la gallina por el centro de la misma, sin llenarla demasiado; procediéndose a coserla con hilo de cocina.
Realizado lo anterior, se coge un paño blanco de algodón o hilo y se envuelve la gallina. Ha de coserse para que quede muy sujeto.
Se procede a su guisado, durante 3 horas a fuego lento (a la 1 ½ h. se le da la vuelta), se le añade una cebolla, un tomate, una cabeza de ajo, 1 vaso de vino de jerez, unos garbanzos y sal: de aquí sale un caldo.
Pasado el tiempo de cocción, se saca envuelta y se deja enfriar. Se le pone encima una bandeja con peso (aproximadamente 10 kg.) y se deja prensando de un día al siguiente.
Se corta como fiambre y se sirve en frío acompañada de huevos hilados (también puede ir con papas pajas o compota de manzana).
NUEVA VERSIÓN DE LA AUTORA

Un desarrollo actual y rápido, a partir de la receta anterior:
Sustituir el pan rallado por una manzana rallada, añadir foie, en lugar de menudillos, y un vaso de jerez a la carne molida.

Se cose la gallina, y sin paño, se introduce en el horno untada con un poco de tocino y aceite de oliva. Durante 20 minutos se calienta a 210º, luego se baja a 180º, aproximadamente 15 min. por kg. Con la primera temperatura se queda crujiente el exterior y cuando se baja se hace bien por dentro.

Si se animan, seguro que disfrutarán de un sabroso manjar. En cualquier caso, deseamos que con bienestar y felicidad disfruten de sus seres queridos.

CONCHY POGGIO EGEA y EUGENIO EGEA MOLINA

Tía Lola en el recuerdo, 10 de diciembre de 2011. 
NOBILITAS INTEGRITAS TUA FUIT