sábado, 29 de diciembre de 2007

ANDRÉS EL RATÓN

Su nombre fue Andrés Déniz, personaje popular que vivió en Las Palmas de Gran Canaria (primera mitad del siglo XX).

Quienes le conocieron lo describen como un hombre sencillo y bueno, que solía estar por los alrededores del Mercado de Vegueta. Se convirtió en inseparable de esa zona, donde transcurría su vida. Su cobijo era el barranco Guiniguada, tanto en el Puente de Piedra como en el Puente de Palo.

Iba siempre sin zapatos, con una chaqueta raída de la que sobresalían medallas y condecoraciones. Esta imagen era la que describía físicamente al personaje.

Los vendedores de la zona y puesteros del mercado, solicitaron que una calle transversal por donde se le solía ver llevase su nombre. Gracias a ello, dicha calle está nominada como Andrés el Ratón; inmortalizando a este personaje entrañable y popular.

EUGENIO EGEA MOLINA

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo, personalmente, no conocí a Andrés el ratón, mis ascendientes, sí. Individuo popular, que puede ser recordado con alegría o bien con tristeza, me decanto por lo segundo, cuando una ciudadano vive en la calle, día y noche, no tiene un albergue que lo cobije, careciendo de los más elementales derechos, es para sentir vergüenza de nosotros mismos y de las autoridades de la época, que conocedores de la precariedad en que vivía no se preocuparon de darle la dignidad que ética y moralmente reclamaba, pero pasarse toda una vida en la calle, invierno y verano. Pienso que era una sociedad cruel.

Juan Ruano Barberá dijo...

Tengo 61 años, me llamo Juan Ruano Barberá, estudie en el Claret, siendo un niño esperando para ir a clase por la tarde detrás de la iglesia del parque de San Telmo, se me acerco Andrés el Ratón, vistiendo una chaqueta de smoking negra llena de medallas, los pantalones le quedaban pequeños, iba descalzo con unos pies grandes llenos de callos, tenia los labios gordos, y la nariz hacia delante y caída, me dijo que si le quitaba un cristal que tenia enterrado debajo del pie me daba 5 pesetas, yo cogí miedo y salí corriendo, otras veces yendo con mi madre por la calle de Triana nos cruzamos con el, nunca vi que se metiera con nadie.

Eugenio Egea Molina dijo...

Estimado Juan:
Preciosa anécdota y gracias por compartir estas vivencias.
Saludos